LA LLORONA
Esta historia le sucedió y fue contada por el Sr. Mario Morales Alcántara.
En el año 1999, el señor Mario se dedicaba a trabajar en una vieja maquinaria de café en el pueblo de Teocelo, Ver.
Su trabajo consistía en algunas ocasiones en descargar los camiones de volteo que llegaban cargados de cientos de costales de café y en velar por las noches para cuidar el beneficio.
Fue la tarde de un lunes cuando comenzaron los extraños sucesos en este antiguo lugar.
Él nos dijo lo siguiente:
Me tocaba entrar a mi trabajo en el turno de la tarde y para esto mi hora de entrada era a las 4pm, comencé muy bien este día con mucha actitud porque solo me tocaba velar y no descargar nada,
iba pasando por uno de los grandes y largos pasillos que conforman este lugar cuando de repente escuché que algo venía caminando hacia a mí, intenté ver qué era eso que se escuchaba venir, pero aun cuando encendí mi lámpara no pude mirar nada, solo se escuchaba venir a aquella persona por el pasillo.
A los dos días de este extraño suceso me tocó de nuevo ser velador para cuidar el lugar, pero esta vez me asignaron a un compañero. Él era un hombre de edad mayor, ya con mucha experiencia en este trabajo, siendo una persona demasiado fría, seca y de pocas palabras.
Yo le cuestioné que si alguna vez había escuchado o visto a esta mujer que tanto llamamos y decimos por nombre “Llorona”
-¿Quieres saber algo acerca de ella?”. Contestó él.
-Claro, es por ellos que te pregunto. Respondí interesado.
-Sube a la última ventana del segundo piso a media noche, ahí te esperaré. Me dijo y se retiró.
Esperé ansiosamente a que dieran las 12pm, para esto se llegó la hora y subí como me lo había dicho, lo encontré ya parado frente a la ventana del segundo piso, me miró y me dijo
-Ven, corre, que ya casi es hora.
Me acerqué hacia él y se quitó de la ventana, solo me asomé y no logré ver nada por la larga calle, entonces me regresé y el me insistía en que me quedara, y lo hice así. Justo en ese momento me volví a asomar por la ventana y logré ver a una mujer de unos 1.75m de altura, cabello largo, complexión delgada, para mi asombro fue que venía con un vestido blanco largo de novia.
Seguí mirando para no quedarme con ninguna duda, lo más raro y que hasta la fecha no he logrado explicarme es que no venía caminando, se denotaba fácilmente que no venía sobre sus pies, ella venía flotando en el aire, levitando calle hacia abajo.
Pasó por donde nosotros estábamos y siguió derecho hasta encontrarse con una de las capillas y al llegar allí, se quedó estática y dio un horroroso grito que sonó algo así “¡¡¡¡Hoooooooooooo!!!!”

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